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Fiestas


La fiesta mayor de Benatae es la de San Ginés de la Jara –el 25 de agosto–, tenido por la fe popular como el santo protector que curaba milagrosamente a los herniados. Tradicionales de estos festejos, que duran varias jornadas, del 22 al 25 de agosto, hasta culminar en el día del patrón, son los encierros de vacas, las cuales son corridas por las calles del pueblo, costumbre ésta arraigada entre los naberos desde la Edad Media, cuando ya se da noticia de ella. Las reses eran traídas desde Orcera hasta la ya desaparecida ermita de San Ginés de la Jara, situada a la misma entrada de Benatae, y presididas por el estandarte de la Hermandad que corría delante de ellas. Las vaquillas son finalmente sacrificadas y con su carne se preparará una caldereta que es repartida entre todos los asistentes. En el pasado era costumbre rifar la carne hecha lotes entre los vecinos.

Otra celebración festiva arraigada en las costumbres de Benatae es la de San Marcos –el 25 de abril–, fiesta local del municipio, donde se consumen los tradicionales hornazos y se suele ir al campo a “espantar el diablo”. Los naberos pasan ese día junto al paraje conocido popularmente como “Fuentemarcos” (la fuente de San Marcos), acudiéndose también a la fuente de San Miguel.

El gremio de los agricultores celebra a su patrón San Isidro tomando una cuerva en hermandad, bebida ésta tradicional de la zona, consistente en vino mezclado con agua, azúcar y frutas, y cuya realización supone todo un rito.

Se suelen hacer luminarias, hogueras de romero, que se encuadran dentro del ciclo agrícola, en la víspera de algunas celebraciones como son el caso de San Antón, la Candelaria y San Blas, y también para festejar a Santa Lucía, la Inmaculada, Año Nuevo y El Nacimiento.

Otra de las tradiciones festivas, de origen más reciente pero no menos interesante, son los populares festejos del “Perdigón”, iniciados en 1981, cuando un grupo de jóvenes naberos marcharon el primer domingo de agosto (aunque en la actualidad se celebra el segundo) a comprar las reses que habrían de ser corridas el día de San Ginés de la Jara. En la finca donde acudieron a por las vaquillas había abundantes perdigones (crías de perdiz) y no es de extrañar que, estando en el campo, con juventud y ganas de diversión, no se diera cuenta pitancera de algún pollo de perdiz, circunstancia ésta que, unida a la de estar cerrada la veda, hizo que la Guardia Civil vigilara especialmente al grupo de mozos y al de perdigones cuando en años sucesivos acudieron a la dehesa a por los toros. La realidad es que este grupo de jóvenes, constituidos en peña, hicieron del hecho de ir a por las reses que han de ser corridas por San Ginés toda una fiesta, que comienza el jueves anterior al segundo domingo de agosto, cuando muchos naberos se desplazan hasta las dehesas del Condado, donde abundan los perdigones, a recoger las reses compradas. El camino de ida y vuelta se hace entre canciones y vino cruzando las tierras de los pueblos vecinos. Una vez que las vaquillas llegan a Benatae, se las hace correr por sus empinadas calles durante el viernes y el sábado. Una de las reses será sacrificada y convenientemente guisada será comida por todos los presentes en un ambiente campero y festivo.
 

 




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